Futurismo ruso es el término usado para denotar un grupo de poetas y artistas rusos que adoptaron los principios del manifiesto de Marinetti. El futurismo ruso, se puede decir, que surgió en diciembre de 1912, cuando el grupo Hylaea, con sede en Son Petersburgo, formado por Velimir Khlebnikov, Aleksey Kruchenykh, Vladimir Mayakovsky y David Burlyuk publicó uno manifiesto intitulado "Un tapa en la faz del me gusta público". A pesar del Hylaea ser generalmente considerado el grupo más influyente del futurismo ruso, otros centros fueron formados en Son Petersburgo (Ego-Futurists de Igor Severyanin), Moscú (Tsentrifuga con Boris Pasternak entre sus miembros), Kiev, Carcóvia y Odessa.
Como su contraparte italiana, los futuristas rusos estaban fascinados con el dinamismo, velocidad e inquietação de la vida urbana moderna. Ellos propositadamente buscaron despertar controversia y atraer publicidad repudiando el arte estática del pasado. Los admiradores de Pushkin y Dostoevsky, de acuerdo con ellos, deberían ser "llevados al mar por el navío de la modernidade". Ellos no reconocían ninguna autoridad sea ella cuál fuera; aún Filippo Tommaso Marinetti — cuando llegó en la Rusia para una visita proselitista en 1914 — fue ignorado por la mayoría de los futuristas rusos que hallaban no tener ninguna obligación para con él.
En contraste con el círculo de Marinetti, el futurismo ruso fue un movimiento literario en vez de plástico. Aunque algunos de sus principales poetas (Mayakovsky, Burlyuk) se aventuren también en la pintura, sus intereses estaban principalmente en la literatura. Por otro lado, artistas consagrados como Mikhail Larionov, Natalia Goncharova y Kazimir Malevich hallaron inspiración en el refrescante imaginário de los poemas futuristas e hicieron experiencias con ellos. Poetas y pintores buscaron coloborar con esas innovadoras producciones, como en el caso de la ópera futuristas Victoria sobre el Sol, con textos de Kruchenykh y contribuciones de Malevich..